UNA ESCUELA PARA LOS MAESTROS

Por. Brizeida Hernández Sánchez/psicopedagoga

 

Profesores    La escuela hoy necesita un docente que sea capaz de revisar, criticar, formular o modificar objetivos del aprendizaje, que exploren las necesidades e intereses de sus estudiantes y diseñe un sistema de evaluación auténtica.  Con alta capacidad para involucrar a los estudiantes en la configuración de las unidades de aprendizaje y analizar los resultados de las evaluaciones como oportunidades para crecer.

 

Así, como hay escuela para padres, también se necesita escuelas para maestros, en estas escuelas  el docente es  un gestor de conocimiento, compartido con las partes involucradas en el proceso de enseñanza y aprendizaje, se gesta a través de la empatía y la sinergia. Esta escuela debe aportar competencias generales y especializadas con el objetivo de dinamizar de forma efectiva el proceso compartido de cultura y  de saber.

Una escuela para maestros necesita  condiciones de tacto y trato pedagógico que ofrezca seguridad, buen clima de comunicación y comprensión; todo un reto y desafío de cara a transformar la rutinización, e imposición en un proceso ameno, entusiasta, respetuosa, solidario, comprensivo, consejero, para que las capacidades mentales y las inteligencias múltiples se optimicen ampliando y expandiendo la inteligencia creativa y la consciencia colectiva.

Donde las estrategias de enseñar sean como un sistemas de conexiones, como un conjunto de niveles interrelacionados, en el que no existan un límite de tiempo en el trabajo didáctico, este es un punto que el diseño curricular en la planificación abordan.

Una escuela para el profesorado estará  diseñada para la excelencia no se distinguiría entre la vida fuera o dentro de  la escuela y dentro de sus paredes  se visualizaría un universo de aprendizaje en un ambiente abierto y participativo.

Esta escuela estará diseñada para aprender desde la experiencia vivencial,  los participante se apropiarán de herramientas como: conocer, comprender, hacer, ser, sentir, enriquecer y transformar el mundo en que viven, todo esto, se entiende como competencias básicas (actitudes, valores, capacidades y destrezas);con proximidad a la naturaleza en un entorno real, para que lo que se aprenda sea útil.

Se propone una transformación total de los enfoques  para alcanzar escuelas para maestros de excelencia, en la que se enseñe a pensar y no a repetir, se busca investigar, crear e innovar  pero por el propio estudiante;  es necesario entonces, el profesorado sea parte de este diseño. Su reto es reaprender y volver a enseñar para la vida.

La educación requiere intencionalidad que lleve  el proceso educativo, a un espacio de bienestar, dichoso, agradable y pueda facilitar  el estado anímico, y  que la acción de aprender, sea un verdadero oasis de saber. De igual forma un espíritu investigador para enfrentar los nuevos conocimientos, contar con estrategias para el aprendizaje constante, para desarrollar una visión de futuro, sentido crítico e iniciativa y finalmente renovar la mirada y percibir el ambiente libre de prejuicios; en un mundo globalizado.

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