Cerramos este año con la convicción de haber aportado en la construcción de comunidades colaborativas, justas y recibimos el próximo para alcanzar sociedades de conocimiento más equitativas.

La situación actual de salud pública nos ha permitido redoblar nuestro espíritu solidario y colaborativo, esto ha visualizado las grandes desigualdades existentes en el ecosistema donde interactúan las personas con discapacidad y sus familias.

Promover sociedades de conocimientos inclusivas, sostenibles el trabajo que nos toca emprender. Un desafío en esta nueva realidad es la educación, nos vimos obligados a adaptar un nuevo esquema de trabajo con los estudiantes con discapacidad, nunca imaginado, el cual, afortunadamente, supimos integrar de manera satisfactoria. En poco tiempo, nos preparamos, nos renovamos y nos servimos de apoyo, unos a otros, para demostrar que nuestro compromiso. Nos esforzamos más.

Este año estuvo cargado de retos, de desafíos institucionales y personales, colectivos e individuales y, no menos importante, también tecnológicos. Y a la luz de los resultados, hoy tenemos el agrado de poder decir seguimos trabajando.  Cerramos este año con la convicción de haber aportado a construir un mundo más justo y recibimos el próximo con la seguridad de estar transitando el camino correcto.